Hacia trayectorias educativas más flexibles: una oportunidad para las nuevas generaciones.

Elegir qué estudiar y cómo construir un proyecto profesional se ha vuelto una decisión cada vez más compleja. Los cambios tecnológicos, la transformación del mercado laboral y la aparición constante de nuevas áreas de especialización están haciendo que las trayectorias profesionales sean menos lineales que en el pasado.

En este contexto, resulta relevante la propuesta presentada recientemente por el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) a la Subsecretaría de Educación Superior, orientada a fortalecer la articulación del sistema y avanzar hacia trayectorias formativas más flexibles.

La propuesta plantea avanzar en el desarrollo de un Marco Nacional de Cualificaciones para Chile, que permita establecer referencias comunes entre los distintos niveles de formación, títulos, grados y certificaciones, considerando los conocimientos, habilidades y competencias asociados a cada uno. Uno de sus objetivos es facilitar el reconocimiento de estudios y aprendizajes previos y mejorar la continuidad entre diferentes niveles formativos.

¿Qué podría significar esto para los estudiantes?

Uno de los principales aportes de una mayor articulación sería ampliar las posibilidades para quienes están construyendo su trayectoria educativa. La formación podría entenderse menos como un camino único y más como un proceso que puede tener distintas etapas, transiciones y oportunidades de especialización.

Para las nuevas generaciones, esto adquiere especial importancia. Hoy no necesariamente se estudia una profesión para ejercerla durante toda la vida. Es posible complementar conocimientos, adquirir nuevas competencias, cambiar de área o continuar estudios en diferentes momentos. Un sistema que reconozca estos aprendizajes podría facilitar esos movimientos y evitar que cada cambio implique comenzar nuevamente desde cero.

También podría contribuir a una mejor conexión entre la educación superior y las necesidades de un mundo laboral que cambia rápidamente. La propuesta del CRUCH busca precisamente que las distintas etapas formativas sean más comprensibles y articuladas.

Los desafíos de una mayor flexibilidad

Sin embargo, avanzar hacia un sistema más flexible también plantea desafíos. La articulación entre instituciones y niveles formativos requiere criterios comunes, mecanismos claros de reconocimiento y procesos que permitan asegurar la calidad de los aprendizajes.

La propuesta contempla precisamente un desarrollo gradual, que considera etapas de diagnóstico, acuerdos técnicos, consultas y pilotaje. Además, recoge experiencias previas desarrolladas en Chile en materia de marcos de cualificaciones.

Una mirada hacia el futuro

Más allá de los aspectos técnicos, esta discusión abre una pregunta importante para quienes acompañamos a jóvenes en sus decisiones académicas y profesionales: ¿estamos preparando a las nuevas generaciones para elegir una carrera o para construir una trayectoria de aprendizaje a lo largo de toda su vida?

Probablemente necesitaremos avanzar hacia ambas cosas: entregar herramientas para tomar buenas decisiones al momento de elegir una carrera, pero también desarrollar la capacidad de adaptarse, aprender continuamente y reconocer que una primera elección no necesariamente determina todo el futuro profesional.

Para SIAD, seguir estas transformaciones es parte fundamental de nuestra misión de acercar información y orientación a estudiantes, familias y comunidades educativas. Comprender hacia dónde evoluciona el sistema de educación superior permite tomar decisiones más informadas y visualizar un futuro con mayores posibilidades de aprendizaje y desarrollo.

Porque las trayectorias del futuro probablemente no serán caminos rectos, sino recorridos en permanente construcción.

Fuente: Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), 28 de agosto de 2026. Santiago.