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Durante años, la orientación vocacional se ha apoyado principalmente en entrevistas, test de intereses, conversaciones con orientadores y búsqueda de información sobre carreras e instituciones. Hoy, la incorporación de nuevas tecnologías está abriendo la posibilidad de complementar estas herramientas con Inteligencia Artificial, análisis de datos, simulaciones y experiencias digitales personalizadas.
El cambio no significa reemplazar el rol del orientador. Por el contrario, plantea la oportunidad de utilizar la tecnología para conocer mejor a los estudiantes, ampliar las alternativas de exploración y liberar tiempo para el acompañamiento humano.
Un estudio publicado en la revista Scientific sobre Inteligencia Artificial y orientación vocacional muestra precisamente la necesidad de actualizar estos procesos frente a la transformación digital. La investigación, realizada con 209 estudiantes, observó cambios importantes en sus preferencias profesionales después de una intervención formativa sobre IA, aumentando significativamente el interés por carreras vinculadas a la era digital.
Una de las principales posibilidades que ofrece la IA es transformar los instrumentos de orientación en experiencias más dinámicas.
En lugar de aplicar un cuestionario estático y obtener un resultado general, algunas plataformas digitales pueden adaptar preguntas según las respuestas del estudiante, cruzar información sobre intereses y habilidades y entregar distintas alternativas para continuar explorando.
Para los colegios, esto puede significar una oportunidad para pasar de una orientación concentrada en momentos específicos —por ejemplo, durante 4° medio— a un proceso de exploración más continuo, que permita acompañar la construcción del proyecto de vida desde etapas más tempranas.
La orientación vocacional digital también incorpora simulaciones, gamificación y experiencias inmersivas que permiten acercar a los estudiantes a distintos campos profesionales antes de tomar una decisión.
Imaginar qué hace un ingeniero, una enfermera, un diseñador, un técnico en automatización o un profesional de las ciencias puede ser muy distinto a experimentar, aunque sea de manera simulada, algunos de los desafíos que enfrentan en su trabajo.
Estas experiencias pueden ayudar a que la exploración profesional sea más concreta y activa, especialmente para estudiantes que todavía no tienen claridad respecto de sus intereses.
Una recomendación generada por un algoritmo no debería transformarse en una respuesta definitiva frente a la pregunta “¿qué debería estudiar?”. La elección de una trayectoria educativa involucra intereses, capacidades, contexto familiar, oportunidades, expectativas y también aspectos que no pueden reducirse a datos.
Por eso, la innovación más interesante probablemente no sea reemplazar el modelo tradicional por uno completamente digital, sino combinar tecnología e intervención humana.
La UNESCO plantea que la educación en tiempos de IA debe desarrollar no solo conocimientos técnicos, sino también pensamiento crítico, ética, responsabilidad y una mirada centrada en las personas.
La orientación vocacional está pasando de ser un momento puntual de elección a convertirse cada vez más en un proceso de exploración, autoconocimiento y construcción de proyectos de vida.
La Inteligencia Artificial puede aportar datos, personalización y nuevas experiencias. Pero el desafío de los colegios será lograr que esa tecnología no sustituya la conversación, sino que permita tener mejores conversaciones.
Referencias
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