Consumo y Prevención: señales tempranas y el rol clave de la orientación escolar

El consumo de alcohol y otras sustancias en adolescentes y jóvenes sigue siendo uno de los desafíos más relevantes para las comunidades educativas. Más allá de las cifras, la evidencia muestra que la detección temprana y el acompañamiento oportuno pueden marcar una diferencia significativa en la trayectoria personal, académica y emocional de un estudiante.

Muchas veces, las primeras señales aparecen de forma silenciosa y suelen confundirse con conductas propias de la etapa adolescente: cambios de ánimo, aislamiento, dificultades de concentración, baja en el rendimiento o modificaciones abruptas en sus vínculos sociales.

En este contexto, el rol de orientadores, equipos psicoeducativos y comunidades escolares resulta fundamental.

El SENDA, a través de su Plan de Acción 2024–2030, plantea un enfoque preventivo centrado en el fortalecimiento de factores protectores dentro de los entornos educativos.

Entre ellos destacan:

  • Desarrollo de habilidades socioemocionales
  • Promoción de vínculos significativos
  • Espacios de escucha activa y contención
  • Detección temprana y derivación oportuna

La prevención no comienza cuando aparece el problema, sino mucho antes: en la generación de espacios seguros donde puedan expresar sus inquietudes, inseguridades y dificultades sin temor al juicio.

La historia de Margarita Allende, quien vivió durante años una experiencia de consumo problemático antes de acceder a tratamiento, refleja la importancia de reconocer señales tempranas y actuar a tiempo.

En SIAD entendemos que proyectar el futuro no solo implica elegir una carrera, sino acompañar integralmente a los estudiantes en decisiones que impactarán su desarrollo personal y académico.

Conoce el testimonio completo de Margarita Allende y su experiencia de recuperación aquí.

¿Cómo saber si estás en riesgo antes de que sea tarde?

Mi nombre es Margarita, soy adicta al alcohol y a las pastillas estimulantes. Las adicciones me robaron los mejores años de mi vida. Hoy ya llevo 5 años en abstinencia, estoy casada, tengo un hijo de 2 años y estoy estudiando psicología. Pero para llegar hasta acá tuve que tocar fondo y recorrer lugares muy oscuros. Y sé que si me hubieran tratado años antes, las pérdidas habrían sido mucho menores.

Desde chica cargué con la sensación de no encajar en ningún lado: ni en el colegio, ni con mis compañeras, ni conmigo misma. Me sentía como gallo en corral ajeno. Me comparaba con todas y siempre salía perdiendo. Era un mar de inseguridades que no sabía cómo manejar.

A los 18 entré a la universidad y quise borrar todo eso de un plumazo. Quería encajar, hacer amigos, ser otra. La presión no tardó: “Ya po, no seai fome, tómate una piscola.” Y la tomé. Jamás imaginé que ese trago sería el inicio de una adicción que me duraría más de una década.

Hoy me pregunto: ¿hubo señales desde ese primer trago? Y la respuesta es sí y te lo explico. Desde el principio el alcohol me producía mucho más placer que a mis amigas. Me sentía más graciosa, más aceptada, más eufórica. Apagaba ese ruido de “¿qué pensarán de mí?”. Eso que parecía una ventaja era, en realidad, la trampa. Las adicciones no son debilidad de carácter: son una enfermedad que mezcla genética, emociones no resueltas y se ha demostrado que la mayoría de los adictos presenta esa respuesta distinta, mucho más intensa al consumo desde el primer día.

Con los años noté que mis amigas lo controlaban y yo no. Lo intenté de mil formas. Y ahí viene el autoengaño de esta enfermedad: a veces lo logras, te sientes bien… y vuelve. Igual o peor. Luego, crucé otra barrera, comencé a beber sola, no recordaba cuánto había tomado, tomaba pésimas decisiones. Mi autoestima estaba por el suelo, porque no hay nada que te destruya más por dentro que no poder controlar tu propio cuerpo.

Durante la pandemia llegué a tomarme una botella de pisco y seis pastillas estimulantes al día. Vivía sola. Apenas despertaba necesitaba beber. En medio de ese caos conocí a Pablo, hoy mi marido. Fue el primero en entender que esto era una enfermedad, no una elección. Me dijo que quería casarse conmigo, pero así no. El 14 de abril de 2021 entré a rehabilitación y hoy en día sigo en abstinencia.

▶ No tienes que llegar a esto para pedir ayuda. Pedir ayuda temprano cambia todo. Y tú, ¿cómo te sientes cuando tomas o consumes?

— Margarita Allende Valdés

Referencia

https://www.senda.gob.cl/plan-2024-2030/